Alcina. Händel. T. Real. Entrevista Imprimir
Escrito por José R. Díaz Sande   
Lunes, 26 de Octubre de 2015 16:32

ALCINA
ESCAPARSE DE LA REALIDAD

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 FOTO: JAVIER DEL REAL

Alcina de Georg Friedrich Händel (1685 - 1759) es una coproducción del Teatro Real y de la Ópera National de Bordeaux, que la estrenó en 2012. Detrás del libreto está el poema épico Orlando furioso de Ludovico Ariosto (1471 - 1533).

Con motivo de Alcina el Teatro Real ha programado tres actividades: el  5 de noviembre el contratenor Xavier Sabata con un Monodrama: Rinaldo para un solo cantante en un acuerdo con la Fundación Albéniz Auditorio Sony; para niños en la Sala Gayarre centrado en la figura de  Händel;  y con la Biblioteca Nacional una exposición en torno a Orlando furioso, que ya está inaugurada, sobre la primeras ediciones de Ludovico Ariosto.

El concierto de Xavier Sabata está compuesto por "arias da capo", fórmula muy utilizada por Händel en sus óperas, las cuales alternan recitativo, donde se encuentran las acciones y las "arias da capo" donde se expresan los sentimientos. Xavier Sabata recorre las distintas emociones que muestran diversas arias da capo en varias óperas de Händel.

ALCINA,
UNA DE LAS ÓPERAS MÁS IMPORTANTES

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  DAVID ALDEN
FOTO: JAVIER DEL REAL

El valor de representar Alcina, según Joan Matabosch, es en primer lugar por ser la primera vez que se representa en versión escénica en Madrid.

  • No es una ópera de Händel más, quien tiene una cuarentena, sino que es una de las óperas más importantes y de las mejores de todo el período barroco. Es una maravilla de obra, y es una asignatura pendiente enorme del Teatro Real y de otros teatros en Madrid. Es uno del os monumentos de la  historia de la música y es una música sobrecogedora.

Durante muchos años este tipo de óperas no se representaban escénicamente debido al código tan rígido que posee escénica y musicalmente.

  • Para dar vida a ese código - advierte Joan - es preciso un director de escena que sepa entender  a qué juega Händel y sepa revelarnos actualmente cómo montar estas obras, que, injustamente, se han considerado anti-teatrales, pero no lo son para un director que entienda a qué tipo de teatro juegan. Ningún director de escena es tan ducho en estas materias como David Alden que ha dirigido muchísimo a Händel y lo adora.
  • En efecto, adoro las óperas de Händel, pues desde el punto de vista teatral es fantástico y la música es maravillosa, pero también de una gran teatralidad - confirma David Alden.

HACEN FALTA GRANDES CANTANTES

David Alden (Nueva York) ha dirigido 8 títulos de Händel, incluyendo dos producciones diferentes de Alcina. Pose prestigiosos premios por sus puestas en escena de Peter Grimes y Jenůfa y por su relación con la Ópera Estatal de Baviera. Ha dirigido numerosas óperas y en muy diversos teatros de primera línea. Este año ha  dirigido en Nueva York Un ballo in maschera, en Estocolmo un Otello y en Londres La dama de picas. También dirigió una gira mundial de conciertos del grupo Pet Shop Boys. Debuta en el Teatro Real.

  • Händel tiene unos personajes con una psicología brillante e increíble y la tensión teatral  es fantástica, siempre y cuando se representen adecuadamente.  Hacen falta grandes cantantes para interpretar Alcina. Virtuosos y campeones de la vocalidad, porque, desde el punto de vista vocal, representa bastantes dificultades y cansa enormemente. El cantante tiene que estar en una forma perfecta. De lo contrario puede ser un desastre. Por suerte contamos con un elenco de grandes cantantes, que también son actores y bailarines.

David Alden recuerda que en los últimos 30 años ha habido una gran revolución en el mundo de la ópera. 

  • El señor Matabosch y Gerard Mortier fueron, entre otros, quienes la lideraron. Los cantantes actuales no solamente están dispuestos a cantar de modo brillante sino al estilo de la música y, al mismo tiempo, son libres desde el punto de vista actoral.

HÄNDEL ES UN GRAN DRAMATURGO MUSICAL

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CHRISTINE RICE / SONIA PRINA
FOTO: JAVIER DEL REAL
 

Todos los libros antiguos hablaban de que Händel es difícil. Su más de 40 óperas son largas y con el mismo esquema: arias seguidas de recitativo.

  • Son arias + recitativo, arias + recitativo. Aparecía como arias aburridas y decían que era imposible representarlas. Era material muerto y estaba desfasado. Nadie las ponía en escena. A finales de los años 60 la gente empezó  a comprender las óperas de Händel y que todo lo dicho era falso. Händel es un gran dramaturgo musical. Para mí es paralelo a Mozart y en algunos momentos lo supera. Yo lo prefiero. Tiene una profundidad dramática impresionante. Nunca resulta aburrido. Los personajes tienen una gran riqueza y finura. La bramura de la música y la complicación del canto se debe a que detrás hay unos personajes con una psicología muy rica. Tiene unos caracteres muy bien perfilados, y, desde el punto de vista teatral, es fantástico y por eso es mi preferido. Antiguamente se interpretaba de una forma muy lenta y muy pesada, cuando el libreto y la música tienen una arquitectura con más ritmo. Exige muchos cambios entre comedia y tragedia. Las voces tienen que cambiar continuamente tanto en el color como en los "tempi" adecuados a cada momento. Hace 30 años yo, cuando empecé, el ambiente al principio en los ensayos era muy diferente del actual, que es fantástico. Un periodista me decía que "soy famoso por ser muy exigente y plantear unas exigencias físicas a los cantantes muy intensa". Me preguntaba si no es difícil para un cantante abordar un personaje musicalmente complejo y añadirle el aspecto físico. Creo que no. Al contrario. Si el cantante está libre desde el punto de vista físico y actúa dentro del personaje, esto le libera de sentirse constreñido por la dificultad vocal.
  • Este repertorio - añade Joan Matabosch - no se hubiera podido hacer sin un cambio de actitud por parte de los cantantes. Es un repertorio inimaginable, tal como se hacía la ópera en los años cincuenta y sesenta. Ha sido necesaria que esos cantantes fueran actores que cantan. Por otro lado Alcina fue considerada obra maestra desde que se estrenó. De las pocas obras de Händel de las que el público vio que aquello era una obra muy especial y una auténtica obra maestra. Incluso en los años en que no se hacía Händel, al ser un compositor proscrito, la resurrección de Alcina fue una de las primeras operas suyas.  Johan Sutherland, ya en el año 1960, la interpretó en La Fenice de Venecia y la tuvo en repertorio hasta 1988, el final de su carrera. Dentro de las óperas de Händel, Alcina nunca ha estado del todo escondida debajo de la alfombra, cosa que otras óperas suyas sí y han salido ahora a la luz. Siempre ha sido una obra demasiado importante en la historia de la ópera, como que para cuando Händel era completamente desconocido, no hubiera la tentación de artistas grandes de devolverla a la circulación.
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KARINA GAUVIN
FOTO: JAVIER DEL REAL

ÓPERA MÁGICA

Ruggiero se escapa de la vida rutinaria con su amada Bradamante a la isla de Alcina. Allí gozan de los placeres eróticos y el embrujo de la impetuosa y pérfida hechicera Alcina, la cual convierte a sus sucesivos amantes en piedras y animales salvajes. Todo se complica cuando Alcina sucumbe al amor de Ruggiero, mientras éste es rescatado por su amada Bradamante y los guardianes del orden y de la moral. Este rescata supone volver a la vida real, donde le perseguirá hasta el fin de sus días la nostalgia de ese mundo de ensueño, lujuria y desenfreno.      

  • El mundo de Alcina se incluye en lo que se ha llamado ópera mágica. Como en otras ópera el personaje principal es una Maga, Alcina. Es muy poderosa y peligrosa. En esta ópera son las mujeres lasque tienen el poder.  Los hombres siempre están bajo su dominio. La isla de Alcina es un desierto, pero durante un cierto tiempo se convierte en un paraíso de amor. Bradamante junto a su tutor va en su búsqueda y le encuentra. Le convence de volver a la vida real, la vida responsable, y, al final, este es el "lieto fine"  (final feliz), pero aquí no es tan feliz como parece, ya que Ruggiero seguirá pensando en esta vida de fantasía que ha vivido con Alcina.

DETRÁS: MI AUTOBIOGRAFÍA
Y LA ROSA PÚRPURA DEL CAIRO.

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  KARINA GAUVIN / CHRISTINE RICE
FOTO: JAVIER DEL REAL

La interpretación de esta historia, por parte de David se basa

  • en mi propia vida. Es toda autobiográfica, sin desvelar demasiado. Presento a Ruggiero comprometido con una novia formal, una chica muy maja, que aburrido por esta vida, se escapa todos los días a un teatro abandonado de la ciudad, y allí empieza a soñar. Allí crea a este personaje de Alcina, que es una gran cantante, puede ser de ópera o de un club nocturno. Su voz casi mágica y soñada de Alcina es la que le atrae irresistiblemente. Visto así es una metáfora de la música, la ópera o el entretenimiento como vía de escape. 

David señala que hasta cierto punto se inspiró en La rosa púrpura del Cairo de Woody Allen.

  • Es una ligera inspiración. En la película Mia Farrow escapa de su infeliz matrimonio refugiándose en una sala de cine en la que ve la misma película día tras día hasta que los personajes salen de la pantalla y empiezan a hablarle. Puede haber cierto paralelismo. Pero sobre todo me inspiré en lo que he dicho antes: mi propia historia, pues he pasado mi vida escapando de la realidad y escudándome en el mundo de fantasía de la ópera y el teatro.  

El que, en principio la acción se recluya en los recitativos y las emociones en las arias, podría parecer que el tratamiento escénico es distinto.

  • No necesariamente - responde David -, pues, a veces, la acción se desarrolla a lo largo de las arias y otras se detiene. Depende del contexto, y desde el punto de vista de la puesta en escena hay momentos de comedia, otros de drama. No siempre está tan clara la división.

ÓPERA SERIA: COMEDIA Y EMOCIÓN

Aunque se ha hablado de ópera seria, el término hay que entenderlo. Según Joan Matabosch, el que sea  "seria" no quiere decir que no hay muchos elementos de comedia y Alcina es uno de los mayores ejemplos.

  • Hay mucho de contraste. Comedia y emoción. Evidentemente el convertir estas obras en artefactos teatrales que funcionen tiene mucho que ver con que esto es así. Si se presenta todo como un funeral de cuarta, pues no se entiende de qué va la obra.  

NO ES NECESARIO TOCARLA
CON INSTRUMENTOS ORIGINALES

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CHRISTOPHER MOULDS
FOTO: JAVIER DEL REAL
 

La Orquesta del Teatro Real no interpreta Händel regularmente, y ello ha supuesto un gran trabajo de ensayos y añadir algunos músicos de fuera. El británico Christopher Moulds se ha encargado de todo este trabajo y de la dirección musical.  

  • La primera vez que abordamos Händel en la English National Opera, con el director musical con Charles Mackerras, me di cuenta de que no es necesario tocar con instrumentos originales para hallar el modo de cómo interpretar esta música barroca. He tocado mucho Händel tanto con orquestas barrocas como con orquestas modernas. Con orquestas como la del Real que no interpretan habitualmente este repertorio, sino una gama más amplia. Entonces no solamente se trata de buscar el vibrato y trabajar con la velocidad del movimiento del arco en las cuerdas. Se trata de que cuando una orquesta aborda este repertorio barroco, está añadiendo elementos  a toda su interpretación de repertorios muy distintos y variados: Mozart, Gluck, ...Siempre me ha encantado trabajar con este tipo de músicos y hemos encontrado el lenguaje adecuado para expresar de la mejor manera posible esta música.

BUSCAR LA LIGEREZA EN LOS VIOLINES

El reto de interpretar con una orquesta convencional la orquesta barroca supone cierta dificultad, pues según Christopher

  • el problema está en los instrumentos de cuerda que tienen un papel fundamental. El arco de los violines actuales es mucho más largo y más pesado que los antiguos. El arco barroco era más ligero y más cortado. La interpretación con los violines actuales es lo que convierte a esta música en algo lento y pesado, porque hay que cuidar mucho la ligereza. El trabajo con el arco tiene que buscar esa ligereza. No se puede tocar  como si fuera una música normal. El control de vibrato es el 90% del tiempo. Hay que controlar al mismo tiempo la mano izquierda y la derecha, que es la que sostiene el arco y lograr la ligereza necesaria en la línea melódica, es decir la expresión de las notas.  Esta es la mayor dificultad. Ello requiere un cierto tiempo para lograr este lenguaje de trabajo, que es lo que he conseguido con los músicos de la Orquesta del Real, y suene la orquesta como la que tengo en mi cabeza. He interpretado esta obra tanto con instrumentos de época como con instrumentos modernos. Sé que hay un sonido concreto que puedo recrear, si se hace con la presión correcta del arco y con la digitación correcta de los dedos, para expresar la línea de base y que las distintas frases formen una música que suene como tiene que sonar a lo largo de casi cuatro horas. Por otro lado está el fagot. El de la época sonaba distinto. A veces había hasta cuatro. Nosotros solo utilizamos uno, porque para recrear ese sonido no podemos hacerlos con más instrumentos, ya que dominarían la textura. Todo esto requiere un cierto trabajo y puedo decir que  el sonido a comenzado a sonar como quiero que suene. Vamos a conseguir que los músicos estén cómodos con esta interpretación y que suene convincente.
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  CHRISTINE RICE
FOTO: JAVIER DEL REAL

Hay algunos instrumentos específicos como son la tiorba - semejante al laúd barroco, pero de mayores dimensiones -, dos claves, uno de ellos lo toca Christopher, que no están en todas las orquestas. Además de ellos hay músicos invitados, que sirven para enriquecer la Orquesta del Real.

Christopher Mouds (Halifax, Inglaterra) se inició en la English National Opera y en el Festival de Glyndebourne como director musical. Es invitado habitual de los grandes teatros de Ópera y Festivales. Posee una gran versatilidad de repertorio tradicional y de óperas del siglo XX y contemporáneas. Últimamente ha dirigido Il re pastore en la Ópera de Zurich, L'Orfeo en Múnich y Die Entführung aus dem Serail en la Ópera Estatal de Berlín. Debuta en el Teatro Real.  

LLEGA A LA VISTA, AL OÍDO Y AL CORAZÓN

El contexto en el que Händel escribió Alcina, Christopher recuerda que

  • el teatro rival le había robado a sus cantantes y desmontó su Compañía. Con Alcina tuvo que empezar de cero.  El papel de Alcina lo escribió para el único cantante que permaneció fiel, y hay que pensar que volcó en esta ópera todo su arte. Este nuevo teatro que inauguraba contaba con unas características técnicas que permitían reflejar el desierto, el mar y los aspectos mágicos de la obra.  Ofrecía enormes posibilidades no vistas anteriormente. El hecho de que se representara durante tres temporadas y hubiera más de 20 representaciones, cuando lo normal eran dos o tres, nos indica que, seguramente, el público adoró esta obra y encontró en ella elementos interesantes. Es una ópera que no solamente llega a la vista y al oído, sino también al corazón.

Christopher piensa que hay ciertas reminiscencias de Henry Purcell (1659 - 1965) en lo que se refiere al sentido directo y conexión dramática con el público y a la supresión de la complejidad yendo directo al núcleo. También de otros compositores ingleses.

  • Lo llamativo es que en el resultado final no se ven las múltiples fuentes de las que bebe.  
 


José Ramón Díaz Sande
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Última actualización el Lunes, 26 de Octubre de 2015 18:25