El brazo derecho y El piez izquierdo. Arniches Entrevista Imprimir
Escrito por José R. Díaz Sande   
Jueves, 26 de Mayo de 2011 09:01
 

EL BRAZO DERECHO Y EL PIE IZQUIERDO
LA DISECCIÓN DEL COMPORAMIENTO HUMANO

 Abordamos el ser humano inmerso en lo popular

EL BRAZO DERECHO Y EL PIE IZQUIERDO

LA DISECCIÓN DEL COMPORAMIENTO HUMANO

 

 

 

El brazo derecho y El pie izquierdo es título poco conocido y pertenece a dos autores, uno de los cuales es más conocido: Carlos Arniches. Celso Lucio, menos conocido, era su colaborador en obras cortas como son estos dos sainetes. A estas alturas y los tiempos teatrales que corren volver a Arniches no deja de resultar un interrogante.

 

·         Fundamentalmente es un espectáculo con elementos muy claros – declara Ángel García Suárez, director de este montaje, que comparte como actor -, pues lo que pretendemos con él es divertir, que no quiere decir olvidar los problemas de fuera, sino distendirse un poco. El espectáculo está construido a partir de dos textos cortos de Carlos Arniches y Celso Lucio. Es al mismo tiempo una muestra de su trabajo en piezas cortas.

 

LA AMISTAD Y LA SINVERGOZONERÍA.

 

 
 ÁNGEL GARCÍA SUÁREZ
FOTO: ASÍS G. AYERBE

En El brazo derecho un alto cargo del gobierno tiene un asesor que es su mano derecha. Es quien le aconseja todo y pretende inmiscuirse en su vida privada.

 

En El pie izquierdo se crea una confusión en la que se involucran un noctámbulo, un coronel y su mujer, un comunista cojo y un jovencito de Huesca entre otros tipos peculiares. Un equívoco pedirá una venganza sangrienta.

 

Según Ángel García:

 

·         En El brazo derecho se da una crítica, entre comillas, a la amistad interesada y un repaso a comportamientos sinvergüenzas de la clase política. El pie izquierdo tiene un todo vodevilesco y termina por ser una comedia de enredo, llena de personajes graciosos en sí mismos. Tanto en uno como en otro hay personajes reconocibles en la vida. Esto nos ha llevado a hacer un espectáculo muy cómico para que la gente joven disfrute del teatro y vea modelos, de la misma manera que yo cuando era pequeño tenía referencias modelísticos en los comics, los cuales aún siguen viven en los jóvenes actuales, a pesar de que vivan el mundo de los ordenadores, los juegos virtuales y demás. Por ello su estética es de cómic contemporáneo totalmente modernizada en el primer título, y otra más demodé en el segundo.

 

CARLOS ARNICHES

¿SUPRIMIDO EN LOS PROGRAMAS ESCOLARES DE LITERATURA?

 

FOTO: ASÍS G. AYERBE

La referencia al mundo juvenil y su anterior experiencia de trabajar para los institutos le llevó a Ángel a ofrecer el espectáculo Arniches-Celsio a los colegios. La sorpresa fue mayúscula:

 

·         Sorpresivamente nos respondieron “es que a Arniches lo han eliminado del programa”.  – afirma Ángel -, algo que nos desconcertó. No sé si eso es general o sólo de los instituos a lso que acudí. Me pareció triste. ¿Qué pasa? ¿No querían que vieran a Arniches? Ofrecer todo tipo de autor sería el ideal. Fue entonces cuando nos decidimos para dirigir el espectáculo al público general.

 

La unión de las dos obras suena, según Ángel:

 

·         Muy graciosas. Hablamos desde el ser humano pero no habitualmente,  como podría ser los temas del corazón. Abordamos el ser humano inmerso en lo popular, que es la tónica de Arniches, el cual ha llegado a ser el autor del pueblo. Otro de los elementos es dar un lección muy peculiar, es decir en plan constructivo. Una lección divertida y sencilla que sirve tanto al pequeño como al abuelo. Podría ser una lección de anatomía, pero en manos de Arniches-Celsio, se convierte en una disección del comportamiento del género humano. Con muchísimo humor nos acercan a unos personajes fácilmente reconocibles y cercanos que viven un suceso extremo, lleno de situaciones extremadamente elaboradas para provocar la carcajada. 

 

LOS VARIOPINTOS PERSONAJES

 

FOTO: ASÍS G. AYERBE

La Compañía GESTEATRAL es una compañía pequeña

 

·         La formamos  8 actores. Nos juntamos unos amigos sin presupuesto y producidos por Javier Puyol, con el que ya he trabajado mucho en otras aventuras que se pueden calificar de peligrosas.

 

Con estos 8 actores se cumplen las necesidades de las dos obras y por lo tanto encarnan a diferentes personajes, que no siguen el característico casticismo de Arniches, pues pertenecen a la clase alta. La que más se puede acercar es la camarera. Tampoco existe el madrileñismo en el habla, frecuente en Arniches, puesto que los personajes proceden de distintas lugares. Desde el punto de vista de la interpretación se elude el aspecto realista.

 

Lolo Martín – canarión, como familiarmente se apoda, de Las Palmas de Gran Canaria – interpreta a Silvestre y a Inocente.

 

·         En El brazo derecho Silvestre yo lo vi como muy inocente, al principio. Con Ángel lo pervertimos a más no poder. Lo veo como los Arlequines de la Comedia dell’Arte, que un profesor mío en la Escuela de Teatro decía que en todo Arlequín hay tres hambres: libertad, comer y follar. Este silvestre es un Arlequín moderno y habla en canario, pero del monte. En El brazo izquierdo soy Inocente y es un chico que viene de Jaca a la gran ciudad. Lo quieren matar. Es un personaje más normal y su acento es el del “mañico”.

DIANA FACEN
FOTO: ASÍS G. AYERBE

Raquel Ramos interpreta Silvia y a Pepa.

 

·         En El brazo derecho soy una niña típica de papá, Silvia. Como los demás es un personaje caricaturesco. Tiene cierto punto perverso que me encanta. Siempre ve todo lo que pasa desde la perversión, en una línea de humor blanco. Pepa, en El pie izquierdo, es la camarera: la única cuerda en una pensión de locos viendo todo lo que sucede. Yo lo paso muy bien. Hemos comprendido la alegría de este tipo de teatro.

 

Diana Facen es Rosario y Amalia.

 

·         Se trata de obras muy corales y ello supone un trabajo en equipo, en lo que importa es el todo. En El brazo derecho soy una madre de familia, Rosario, la única curda en este lío. Se da cuenta de lo que hace Pancho (Ángel García) e intenta poner orden. Es un tanto estiradilla. En El pie izquierdo. Amalia es una señora de pueblo. Descubre el lío de la función, sospechando que su marido le engaña.

 

 
 FOTO: ASÍS G. AYERBE

Ester Higueras es Doña Marina y sólo participa en El pie izquierdo.

 

·         Su ansia es tener un hombre en casa y descubre que hasta ahora estaba dormida, pues le frenaba la educación que había recibido. En el fondo le gustaría vivir todo lo que había visto en las películas y de hecho se siente Mata-Hari, y demás heroínas. Todos esos fantasmas son las que la sostienen en su aburrida vida. Me lo paso muy bien, pues me reconozco en ese mundo del personaje, ya que he tenido una educación parecida. El teatro me permite salir de ella. Agradezco a Ángel el que haya confiado que yo pueda hacer esto.

 

Este darle importancia al “confiar” tiene un significado más profundo de las declaraciones de cualquier actor.

 

·         Aunque me han dicho que no me refiriera a ello, quiero decirlo como agradecimiento. Yo no veo casi nada, sólo por los laterales y esto le importó a Ángel un rábano. Si tropiezo o braceo, siempre hay un compañero que te guía. Nos cuidamos los unos a los otros y esto lo llevo en el corazón. Me conmueve mucho. Me siento querida y cualquier cosa que hago es lo más importante.

 

DEL COLORISMO AL TONO SEPIA

 

FOTO: ASÍS G. AYERBE

Cada obra dura 45 minutos, con un intermedio para el cambio de vestuario y pequeños elementos de atrezzo. En el primer texto se recurre a un vistoso colorido y en el segundo a un tono más sepia.

 

·         La escenografía de Jesús Muñoz no es realista – precisa Ángel -, es sugerente y semejante a la estética del cómic. La modificación escenográfica de una obra a otra se logra a través del mobiliario. Lo bonito es que se trata de un espacio surrealista en blanco y negó y con dos puntos de fuga. Ello hace que desde cualquier punto de vista parece que está en el centro. Los dos espacios son un despacho para la primera obra y el hall de una pensión en la segunda.

 

El vestuario está referido a dos épocas. En El brazo derecho nos encontramos en la época actual, y en El pie izquierdo nos vamos a los años cincuenta.

 

 


José Ramón Díaz Sande
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Última actualización el Jueves, 26 de Mayo de 2011 15:25