Los persas. 2011. Suárez. Entrevista Imprimir
Escrito por José R. Díaz Sande   
Lunes, 20 de Junio de 2011 12:26
 

LOS PERSAS

49 AÑOS EN EL CAJÓN DE FRANCISCO SUÁREZ 

 Colonialismo, Denuncia y Misericordia


 

LOS PERSAS

49 AÑOS EN EL CAJÓN DE FRANCISCO SUÁREZ

 

 

Los persas de Esquilo data del 472 antes de Cristo y se inspira – narra – la victoria sobre Jerjes en Salamina en el 480 antes de Cristo. Los Persas de Francisco Suarez (1948) – director del montaje del Teatro Español de Madrid – nace cuando tenía 14 años:

 

·         La tuve que traducir cuando estaba en el seminario, pues me lo “obligó” un cura.

 

UN CIRCO, UNAS MULAS Y UN SEÑORITO DE EXTREMADURA

 

 
 FRANCISCO SUÁREZ
FOTO: SERGIO PARRA

Al emitir la palabra “seminario”, se siente obligado a aclarar su pasado, ligado a Los Persas y  a su raza gitana.

 

·         Los supervivientes como nosotros los gitanos aprovechamos todo. Yo quería estudiar, y mis padres no podían pagar mis estudios. Vivíamos en un pueblecito de Extremadura – Santa Marta de Barros, Badajoz. Un día vino a Zafra el Circo de Hungría y yo pedí a mi padre que nos llevara. Mi padre nos dejó a mí y a mi madre en el Circo. Aquello fue fascinante para mí y el inicio de acercarme al teatro. Al terminar no venía y, por fin apareció, un tanto bebido y alegre. Había vendido las dos mulas y ya teníamos para comer durante unos días. También había conseguido que Juan Arturo Gallardo Llinares, me pagase los estudios en el Seminario.

 

Juan Arturo Gallardo Llinares es el padre del actor Juan Luis Gallardo. Francisco Suárez lo describe:

 

·         Era un señorito con bigotito fino.  Se había enfrentado con su hijo por cuestiones ideológicas y familiares. Juan Luis hijo se marchó de casa a los 20 años, así que el dinero de los estudios de su hijo, fueron para mí. El que Juan Luis padre accediese a pagarme los estudios del Seminario era, según decía, porque ”quería que hubiera un cura gitano”. Lo que no sé exactamente es el por qué “un cura gitano”. Es  cierto que en aquella época no era frecuente. Después, en plan de broma (¿?), añadía: “así me confiesas todos mis pecados”.

 

En el Seminario aguantó hasta que llegó el momento de ordenarse de diácono y decidió que tal estado no era lo suyo, pero aquella traducción de Los persas permaneció entre sus enseres hasta el día de hoy.

 

DEL SEMINARIO A LAS TABLAS DEL TEATRO

SIN RENUNCIAR SU ETNIA GITANA

 

 
  ITACA
MARIA ISASI/MIGUEL MOLINA/ ALEJANDRO ALBARAICIN
FOTO: CHICHO
CLIKEAR

Entre 1968 y 1970 estudia Teatro en Barcelona y tras varios cursos de teatro se inicia profesionalmente con La Celestina de Fernando de Rojas para la compañía Diego Sánchez de Badajoz. A partir de ahí una serie de títulos, sin olvidar sus orígenes gitanos de los que se siente orgulloso y cuya impronta más clara se ven en Romancero Gitano  (2004) de Federico García Lorca, e Ítaca en el que retrata una odisea sobre el genocidio del pueblo gitano durante la Segunda Guerra Mundial

 

·         Los griegos siempre fueron una referencia para mí y me han acompañado. Siempre quise montarla y siendo director del Festival de Mérida, lo intenté, pero los “políticos” me dijeron que no por los temas que trataba de crítica al poder. Mario Gas recogió ese deseo. Era una espinita que tenía clavada y ahora me la saco con este montaje.

 

Este montaje no deambula por el gran espacio escénico y la ampulosidad de una puesta en escena como hubiera sido en el Teatro de Mérida. Es un montaje para seis actores y un espacio reducido: la Sala Pequeña del Teatro Español.

 

·         Si hubiera sido para Mérida, indudablemente haría un montaje más a lo grande, pero he visto que se puede hacer también en este espacio. Estamos en una zona de guerra y por ello este pasillo de cenizas, el espacio del desastre, unas botas de soldado. De esos solados rasos que son carne de cañón, enviados por los inmorales gobernantes. Enfrente una mesa con frágiles copas de cristal que son metáfora de la muerte.

 

LA GUERRA DEL HOMBRE CONTRA SÍ MISMO.

 

CRÍSPULO CABEZAS
FOTO: SERGIO PARRA

El aprecio de Francisco Suárez por Los Persas, además de ser compañero de viaje en su vida, se debe a que:

 

·         Es el primer texto teatral que se conoce y, desde el punto de vista histórico, veraz pues narra la batalla de Salamina, que fue fundamental  para la historia de Occidente, pues si hubieran ganado los persas, tendríamos otra cultura y otra historia. La premisa fundamental que estableció Esquilo es la guerra del hombre en contra de sí mismo. Es una guerra furiosamente declarada. Esquilo es un gran creador y poeta y en Los Persas quiere prevenir y sugerir de que el hombre nunca debe sobrepasar los límites de la ley la ley sagrada, como es la relación del hombre con lo sagrado que está en él, en la naturaleza, y la convivencia.

 

Siendo esta la línea fundamental Francisco Suárez ve el texto atravesado por otras líneas:

 

·         La primera es un alegato contra el colonialismo. La segunda es la denuncia de la guerra en sí misma por intereses políticos, y la más importante: la misericordia y piedad para con los vencidos, pues al ser una denuncia de los soldados rasos como carne de cañón, los vencedores tienen que ser misericordiosos.

 

LAS REBELIONES ÁRABES DE PRIMAVERA

 

Cuando alguien se decide por un texto siempre surge la pregunta de ¿por qué? o ¿qué actualidad puede tener en nuestro tiempo?

 

·         Cuando presenté el proyecto, se me pidió la actualidad y la veo en los acontecimientos actuales, que surgieron al encender la televisión para ver uno de esos programas de corazón que son los que veo porque me relajan. De pronto, surgieron imágenes de las rebeliones de Túnez y el tirano. De ahí pasé a considerar los desastres de estos tiempos: contaminación atmosférica, vertidos en el mar, fugas en las centrales nucleares, guerras intervencionistas con sus daños colaterales, fanatismo religioso, crisis económicas que producen hambre, sangre muerte, víctimas inocentes, catástrofes medio provocadas. A ello hay que añadir atentados contra la naturaleza, la cual responde con tsunamis, volcanes en erupción, maremotos… Es, como he dicho, antes la guerra del hombre de sí mismo. Y después del desastre está la libertad y la piedad. Una historia de misericordia y piedad para todos

 

LA TRADUCCIÓN DEL SEMINARIO CEDE ANTE LA DE JAIME SILES  

 

 
 JESÚS NOGUERO
FOTO: SERGIO PARRA

La traducción de los años del seminario no es la que se ha aprovechado ahora:

 

·         Era muy académica, pues el jesuita que nos guió era muy académico. Hice la dramaturgia sobre traducciones de José Alsina, José Luis Navarro, Salvador Rodríguez, Vilches entre las muchas que hay. Pero, a través de Julio Bravo – periodista y crítico del ABC -, conecté con el poeta Jaime Siles que tiene un “verbo” fácil y que produce emoción. La puesta en escena tiene un punto de vista como es la libertad y el conflicto externo, pero tratado desde la contemporaneidad, no de la modernidad.

 

Jaime Siles explica el criterio de su versión:

 

·         Un traductor es un ser a la escucha de la forma y sentido de las palabras de un autor. Y yo esta vez lo he sido doblemente, porque no sólo he atendido al texto de Esquilo en la materialidad lingüística que éste es en sí y a todo cuanto culturalmente y como testimonio de una época y civilización implica, sino que he intentado aproximarme a la clave de cifra que Francisco Suárez le ha dado con y desde el punto de vista de su interesante dramaturgia. De ahí que, sin dejar de ser un traductor, me haya doblado en versionista, término éste que especifica muy bien – creo - lo que mi trabajo sobre el texto supone. Los filólogos clásicos echarán de menos aquí lo que podríamos llamar “la obra muerta” de esta tragedia y que ocupa casi toda su primera parte, en la que hay demasiados elementos cultuales y culturales que, sin el debido aparato de notas de las ediciones, difícilmente se podrían captar y que en un escenario resultan tan innecesarias como imposibles y superfluas, porque lo que en la puesta en escena cuenta es la palabra en movimiento y el desarrollo de la acción, que han de ser comprensibles y comprendidos para y por el público. Francisco Suárez ha conceptualizado esto muy bien y ha huido de hacer una dramaturgia “arqueológica”, y yo, en mi versión, me he plegado a este principio estético y teatral elegido por él. También se ha permitido algunas libertades, explicables desde su visión de la obra y la adaptación de la misma a nuestro actual horizonte de expectativas. En una tragedia como ésta, en la que casi no hay acción real y en la que todo depende de la tensión dramática, hay que visualizar los planos, entender la dinámica de los diálogos y el lirismo de las palabras para que el espectáculo llegue a su máxima intensidad. Eso, y no otra cosa, es lo que en mi versión me he propuesto: ser fiel a las propiedades poéticas del lenguaje de Esquilo, adaptarme a las exigencias de la dramaturgia de Francisco Suárez y a su estética y política interpretación, sabedor, como soy, de que sólo así los clásicos son siempre contemporáneos.

 

Francisco  Suárez quiere resaltar una  y otra vez que en esta versión

 

·         Está todo el texto de Esquilo. Por vez primero se usa, en España, el texto completo. Se han añadido algunos fragmentos de Sófocles.

 

LOS DESASTRES DE LA GUERRA EN SEIS PERSONAJES

 

GRUPO DE ACTORES Y DIRECTOR
FOTO: SERGIO PARRA

Seis son los personajes que nos cuentan la guerra: la Reina (Inés Morales), el mensajero (Jesús Noguero), la sombra de Darío (Albert Vidal), Jerjes (Críspulo Cabezas) y dos corifeos (Alicia Sánchez y Miguel Palenzuela) que representan al coro tradicional griego.

 

·         Los corifeos pertenecen a la actualidad y uno es un consejero militar tradicionalista, y el otro es una abogada que defienden los derechos civiles. Ellos traen al resto de los personajes a este tiempo contemporáneo para que nos hablen. La Reina es la autoridad, la tiranía, posee los privilegios del Monarquía absoluta y desea permanecer en esa posición aunque tenga que recurrir al crimen. El mensajero es el que ha visto todo y nos cuenta los desastre y la muerte de la guerra y lo cuenta desde el dolor que le produce. El mensajero está inspirado en esos soldados americanos de Vietnam, que vuelven con una locura en la cabeza, hasta el punto de no poder dormir y coger el oficio de taxista de noche. Tiene tanto dolor que se siente herido de muerte. En escena le quitamos el dolor y nos habla de la   guerra. La sombra de Darío es el Dios benefactor que conduce el caso. Busca la concordia, la conciliación, la justicia, la piedad el amor, la convivencia entre los hombres. Jerjes representa a aquellos que han invadido las tierras ilegalmente. Es la insensata ambición por ensanchar el imperio. En la vida no han sido juzgados, en el teatro sí.  Los dos consejeros nos hablan de todo esto. Esta es la parte formal. Tomo el texto como pretexto para hablar de lo que no se consigue arreglar: la guerra. Es pues antibelicista y llena de misericordia para con los perdedores.

 

Francisco califica el espectáculo como un trabajo de actores y texto. Uno de los elementos fundamentales es el mar.

 

·         Utilizamos el mar como ley a acatar. Ocurre de todo. La naturaleza nos está atrapando y esto ya lo decía Esquilo. Por eso comenzamos con una tormenta en alta mar. El sonido lo hemos tomado de los japoneses antes del Maremoto.

 

SEIS ACTORES BIEN PROBADOS

 

La Sombra de Darío es Albert Vidal que Francisco califica de “monstruo de la escena”, y se decidió por ofrecerle el papel porque

 

·         Le recordaba en un espectáculo del Teatro Alfil, - CLIKEAR - en el que se enterraba totalmente. Pensé que era mi hombre. Es la primera vez que se deja dirigir en España y por ello le estoy muy agradecido. Su personaje habla desde el más allá.

  

·         Como actor participante – aclara Albert Vidal ha sido muy importante la visión de Paco – Francico Suárez para sus allegados y la profesión - al descartar la ampulosidad y afectación de las tragedias ya estancadas. Ha sido interesante redescubrir la humanidad en las ideas profundas y arquetípicas. Espero que el público también las redescubra.

 

 
 ALBERT VIDAL
 
 ALICIA SÁNCHEZ
 
 JESÚS NOGUERO
 
 MIGUEL PALENZUELA
 
 INÉS MORALES
 
 CRÍSPULO CABEZAS
FOTOS: SERGIO PARRA

  

Alicia Sánchez es amiga de Paco desde hace mucho tiempo y con un largo recorrido teatral y cine.

 

·         Es la consejera bondadosa, humilde y nada reivindicativa. En este espacio de cenizas sembrará cerezas, metáfora de la esperanza y oblicuamente cita a mi tierra extremeña: el Valle del Jertes.

 

·         Quiero resaltar la valentía de Paco por acometer este trabajo de adaptación de Los Persas – advierte Alicia -, que originariamente se concibe como un espectáculo con Coros, danza etc… a un espacio pequeño y para actores a través de una interpretación sencilla y profunda. Al ser dos el Coro, te da la posibilidad de condensar la interpretación. No es la primera vez que trabajo cerca del público.

 

En esto de la cercanía del público y el apoyar la interpretación sobre el texto ya lo ha experimentado Alicia en una de sus últimas actuaciones: El gran Inquisidor de Dostoievski, dirigida por Boris Rotenstein (CLIKEAR).

 

Jesús Noguero, liado frecuentemente en montajes del Centro Dramático Nacional ha sido, según Paco, una especie de milagro, “lo pude tener, por fin”.  Es el Mensajero.

 

·         Yo no tenía prejuicios de que este montaje no fuera un gran espectáculo, pero sí los temores ante un texto antiteatral, en el que no hay acción sino que todo se dice – precisa Jesús Noguero. Tengo un monólogo de 25 minutos  y el problema era ¿cómo hacer teatro desde la palabra recitada? Ha sido una gran sorpresa el camino encontrado y me congratulo del reencuentro con Paco pues ha sido muy fluido. La función del Mensajero es dar testimonio de la derrota, pero la propuesta de Paco transciende el texto. No sólo importa lo que dice de palabra sino que da testimonio del calvario en acción: las llagas, las heridas, el cuerpo angelical maltratado y aterrorizado. Con este montaje estamos consiguiendo transcender lo que sería el valor de la palabra. Hoy en día se sobrevalora la palabra sobre la emoción. Aquí están integrados.

 

Miguel Palenzuela es el Consejero militarista y que Paco presenta como un gran veterano de la escena, con multitud de registros. Miguel reacciona ante el que la palabra esté sobrevalorada.

 

·         No creo que esté sobrevalorada la palabra. Seguirá estando vivo el teatro porque tiene la palabra.  Con respecto a este montaje al ser tan sobrio el escenario, se corría el riesgo de convertirlo en Oratorio, pues el original de Los Persas son un discurso tras otro. No se ha caído en esto, sino que se ha conseguido actividad, que lo hace vital. Hay sobriedad en la expresión, aunque dicha sobriedad ya la teníamos en las últimas tragedias representadas debido a un concepto contemporáneo de entender las tragedias y por restar ayudados por la microfonía. Antes, por ejemplo en Mérida, sin micrófonos ni altavoces había que utilizar una altisonancia tremenda para ser oído. Todo se ha moderado mucho.

 

Con respecto a su personaje:

 

·         Yo soy el militarista, monárquico y defensor del estatus y ostentando el poder. No es una figura positiva, pero el actor  no debe  juzgar al personaje, sino expresarlo tal como es. Al principio está muy agarrado al poder y, al tener que renunciar, ve lo absurdo de haber aceptado a Jerjes. Se da cuenta de la humanidad que había perdido.

 

La Reina tiránica es Inés Morales, que inició su carrera profesional en 1972 y lleva en su haber 30 obras teatrales, además de cine y televisión. Paco la define como “actriz versátil”. Por su parte Inés tiene fe ciega en Paco Suárez.

 

·         En mi caso – aclara Inés fue un tirarme a la piscina porque creo en Paco. Luego vino la reflexión y en una primera lectura veo una madre llorona, viuda con un hijo muy joven en la guerra. Es una sufridora. Luego descubres que posee una gran ambición. En realidad vivía en un palacio de cristal de su marido Darío. Para ella el pueblo huele mal. Posee una ambición poderosa semejante a las esposas de los tiranos de Túnez, Mubarak etc… Según ella, “nadie me mueve de aquí” por su ambición, por mantener los privilegios y esto está por encima de cualquier otra cosa. No entiende nada, pues piensa: “Soy una gran monarca ¿de qué se quejan?”

 

Jerjes es Críspulo Cabezas, actor joven con diversos títulos teatrales y entre los últimos el Edipo de Sófocles, dirigido por Geroges Lavaudant (Naves del Español 2009). En cine cuenta con cinco largometrajes y en televisión en casi una veintena de series. Desde 2001 es cantante de reggae, bajo el pseudónimo de El Garou. Su efigie preside el cartel del espectáculo y muestra un cuerpo escultórico y con tatuajes fascistas.

 

·         Mi trabajo ha sido intentar emular lo que ha conseguido el photoshop – comenta humorísticamente Críspulo. Bueno, todo es natural.

 

·         Es muy expresiva la imagen de Jerjes en el cartel – añade Miguel Palenzuela -, pues da la imagen del héroe como persona de alto rango a la que el gran público admira.

 

LA PALABRA SOBREVALORADA

 

Jesús Noguero había introducido el tema de la palabra como algo sobrevalorado.

 

·         Quisiera precisar que yo no reniego de la palabra – matiza Jesús -, pero creo que el actor no es dueño de la palabra, sino el autor. Veníamos del recitado y el análisis del texto que subrayaba hasta la saciedad y se quería poner en pie lo imposible. El patrimonio del actor es la acción. Paco utiliza la acción incluyendo la palabra, pero no haciendo de ésta lo único. Este texto de Los Persas está muy bien imbricado con la acción y esto es lo que se inventa en el ensayo.

 

·         Para mí – añade Alicia -, el teatro es el arte de la palabra viva y ahí es donde entra la acción.

 

 


José Ramón Díaz Sande
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Última actualización el Martes, 21 de Junio de 2011 10:27