La prohibición de amar. Wagner. Entrevista Imprimir
Escrito por José R. Díaz Sande   
Jueves, 18 de Febrero de 2016 11:17

LA PROHIBICIÓN DE AMAR
(DAS LIEBESVERBOT)
UN WAGNER NO HABITUAL

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FOTO: JAVIER DEL REAL 

Wagner, siendo director de coro en Wurzburgo, compuso en 1833 Las Hadas (Die Feen). Nunca se representó en vida del artista. El libreto se inspiró en La donna serpente  del  escritor italiano Carlo Gozzi, y la música era de corte alemán inspirada en las óperas sobrenaturales de Carl Maria von Weber. Tenía 20 años. La obra se estrenaría un año después de la muerte de Wagner  (1833), el 29 de junio de 1888 en Munich. Ha sido muy poco representada posteriormente.

PECADO DE JUVENTUD
RECUPERADO EN 1983

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  MANUELA UHL / CHRISTOPHER MALTMAN
FOTO: JAVIER DEL REAL

Su siguiente ópera fue La prohibición de amar (Das Liebesverbot). Musicalmente bebió de fuentes italianas y argumentalmente de Shakespeare en su obra Medida por medida (Measure for Measure).  Se estrenó en 1836 en Magdeburgo. Fue un desastre ya que algunos solistas no se sabían el papel. La segunda función se canceló, ya que el marido de la protagonista, en un ataque de celos, golpeó al tenor que interpretaba a Claudio del que sospechaba tenía un romance con su mujer. Aquí terminaría la vida de esta ópera, a la que Wagner llamaría "pecado de juventud" y, posteriormente su mujer Cósima, procuraría hacerla desaparecer del catálogo de las obras wagnerianas. El Wagner que hemos conocido es el que quiso Cósima Wagner, su mujer, y posteriormente poco a poco hemos conocido otra Wagner. La prohibición de amar quiso esconderla porque, según ella, podría calificarse como de inmoral y que fomenta la lascivia.

A lo largo del siglo XX comenzó su lenta recuperación y el público y la crítica la revalorizaría con la célebre producción de la Ópera de Baviera en 1983, con motivo de la conmemoración del centenario dl fallecimiento de Wagner,  con Wolfgang Sawallisch como director musical y Jean-Pierre Ponnelle como director de escena.

Para celebrar  el bicentenario del nacimiento de Wagner en 2013, se crearon 11 producciones con 47 representaciones. Entre ellas, las del Festival de Peralada el 3 y 4 de agosto de 2013, que supuso el estreno de la ópera en España.

Ahora vuelve en una nueva producción del Teatro Real en coproducción con la Royal House de Londres y el Teatro Colón de Buenos Aires, con Ivor Bolton como director musical y Kasper Holten, como director de escena.

DESMONTADOS LOS TÓPICOS SOBRE WAGNER

En opinión de Joan Matabosch - director artístico del Teatro Real -, es obra que dejará a muchos boquiabiertos porque

  • desmonta muchos de los tópicos y lugares comunes asociados a la figura de Richard Wagner. ES una especie de versión wagneriana de El viaje a Italia de Goethe. Es la nostalgia del sur, la nostalgia del mar, la nostalgia de lo lúdico, de lo hedonista, del sexo y responde a un momento en el que Wagner veía los valores de la clase media alemana como algo sofocante. Lo que escribe Wagner es  una hilarante crítica al puritanismo alemán y un elogio muy directo, muy explícito del hedonismo meridional. Esto tiene gracia porque Wagner ha pasado a la historia como el  padre del nacionalismo alemán. Es una obra interesantísima, porque sabemos dónde acabó Wagner, pero  no de dónde viene Wagner.     

LA PROHIBICIÓN DE AMAR
PERJUDICADA POR LAS OTRAS OBRAS WAGNERIANAS

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MARÍA HINOJOSA /ANTE JERKUNICA
FOTO: JAVIER DEL REAL
 

La prohibición de amar, según Ivor Bolton, que ha repasado y acortado la partitura, era una obra que conocía desde que era muy joven y de ahí que le emocionara la propuesta.

  • Es una obra que se ha visto perjudicada a lo largo de la historia por las otras composiciones wagnerianas. El mismo Wagner reconoció ante el Rey Ludwig II que era un "pecado de juventud", y no se programó entre las óperas del canon Bayreuth, que comienza con El Holandés errante. El sonido tiene muchas influencias de la ópera francesa, hay una evocación clara de Rossini,  pero, para mí, la influencia más fuerte sería de Carl Maria von Weber, es decir el romanticismo alemán. Es verdad que este romanticismo alemán gira siempre en torno a la obra de Wagner. Cabría decir que Las hadas (Die Feen) es más alemana, y La prohibición de amar es más francesa.  Hay ecos de Bellini, porque se dice que von Weber escribió un famoso artículo sobre Bellini. Sin duda alguna tiene muchas reminiscencias del "bel canto".

UNA GRAN ÓPERA EN LA TRADICIÓN
DE LA GRAND OPERA FRANCESA

Ivor Bolton resalta que esta es una gran ópera

  • tiene un gran coro, una gran orquesta dentro de la tradición francesa. Guillermo Tell de Rossini se había compuesto cinco años antes en París, y seguía los gustos de la gran ópera francesa. Es una amalgama de influencias porque Wagner estaba creando su propia voz, el estreno, como se ha dicho, fue desastroso. Algo que ha ocurrido otras veces  e, incluso, más recientemente, que una ópera con un estreno desastroso se ha convertido en un clásico. Por lo dicho el estreno y su segunda función que no se llegó a representar tuvo bastante de comedia entre bambalinas, pero la auténtica comedia está sobre el escenario.

La razón de este mal comienzo Ivor lo adjudica a

  • la juventud de Wagner y prisa por estrenar. Toleró cosas que no debió haberlas tolerado. En cualquier caso es una comedia que tiene una historia realmente sólida en lo referente al contenido. Tiene influencias de von Weber, Shubert…, pero todos estos trabajos hermanos tienen historia menos interesante. En cambio en Wagner es una historia muy bien estructurada y con momentos fantásticos en donde se refleja al verdadero Wagner en cuanto a la solidez de la orquestación del Wagner maduro. Por ejemplo está esa aria fantástica de Friedrich (barítono) del segundo acto, o la "grand finale" del primer acto. Es una orquestación que demuestra un gran virtuosismo.

KASPER HOLTEN:
UNA OBRA CÓMICA Y DIVERTIDA

El trabajo de la dirección de escena corre a cargo de Kasper Holten (Copenhague, Dinamarca).Estudió teatro y música en la universidad de Copenhague y trabajó como asistente de directores de escena como John Cox, David Pountney y Harry Kupfer. Fue director artístico del Festival Aarhus Sommeropera en Dinamarca de 1997 a 2000. Ese mismo año fue nombrado director artístico de la Ópera Real Danesa, puesto que ocupó durante once años y desde el que dirigió una larga lista de óperas. Ha sido invitado a dirigir en la Ópera Nacional de Finlandia (Die tote Stadt), la Ópera Real de Estocolmo (La traviata), la Royal Opera House de Londres (Eugenio Onegin, Król Roger, Don Giovanni), el Theater an der Wien (Le nozze di Figaro, Béatrice et Bénédict) y la Staatsoper de Viena (Idomeneo). Recientemente ha dirigido Lohengrin en la Deutsche Oper de Berlín. En 2009 dirigió la película Juan, basada en Don Giovanni de Mozart. Desde 2011 es director de ópera en la Royal Opera House de Londres.

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  FOTO: JAVIER DEL REAL

Como elemento a destacar, a  nivel de producción,  resalta el hecho de que no es habitual que el Covent Garden permita que sus coproducciones se inicien en teatros fuera de Londres. Por ello es una excepción que La prohibición de amar se inicie en Madrid y no en Londres.

Para Kasper el presentar esta ópera, que califica de "fantástica", es

  • un gran placer porque tenemos a un Wagner de 21 años. Es una obra cómica y divertida, y, para mí, una verdadera opereta, llena de diálogos hablados, de diversión y de personajes secundarios divertidos, aunque también con drama y con una historia interesante, a partir de la obra de Shakespeare. Es una pena que no hubiera adaptado más obras de Shakespeare después. En cualquier caso el Wagner de 21 años ya era igual de megalómano, que el Wagner posterior. La primera sorpresa de esta obra es que, a los 21 años, lo que hace es adaptar la obra de Shakespeare  y cambiarla a su manera.  La segunda sorpresa es el sonido. La obertura no suena en absoluto a Wagner. Suena totalmente al Sur.

CRÍTICA DEL PURITANISMO ALEMÁN

La historia de Shakespeare la traslada de Viena a Palermo, Sicilia.

  • Es decir al Sur, donde hace una crítica absoluta del puritanismo alemán, y su forma de insistir en determinados valores. Se ríe de de Alemania, el que va a ser posteriormente el autor del nacionalismo alemán, y hace una crítica que llega a rozar lo ridículo de los alemanes y su puritanismo.

Kasper reconoce que, en principio, la obra puede interesar el descubrir el espíritu juvenil de un Wagner que busca su estilo, y el uso de diversos estilos, pero más allá de ello

  • podemos preguntarnos el por qué representar esta obra. Esta ópera es maravillosa, un encanto de composición. Hay que olvidarse de que estamos ante una ópera de Wagner y simplemente hay que disfrutarla. También el que esta ópera habla de relaciones humanas. De cómo los seres humanos interactúan unos con otros, que es un tema totalmente actual. Habla de la hipocresía actual. De cómo determinados representantes políticos dicen de  cómo la gente debe vivir o imponen valores que ellos mismos no están dispuestos a seguir. No es tan raro de que ocurre en nuestros días. Podrá poner ejemplos de que esto ocurre en el Norte, pero estoy seguro de que, también, hay otros ejemplos en el Sur. No conozco nombres de aquí, pero podría citarles nombres de mi zona. Estoy seguro que aquí hay nombres para confirmar que esta hipocresía está absolutamente vigente. Se dice a la gente cómo debe vivir y no se es capaz de atenerse a los propios valores que uno impone. Incluso le sucede a Isabela, que es un personaje positivo y bueno, a quien le resulta difícil atenerse a sus propias normas de conducta que se impone ella misma.
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CHRISTOPHER MALTMAN
FOTO: JAVIER DEL REAL

TENSIÓN NORTE-SUR

Como tema global Kasper lo ve en

  • la tensión entre Norte-Sur, que también es un tema actual. Nosotros que venimos del Norte montamos esta producción en un país del Sur. Más allá de reírnos de nuestras propias rigideces esta ópera contiene un mensaje importante: un mensaje de reconciliación entre el Norte y el Sur. La necesidad de reunir lo mejor de cada uno en lugar de recalcar en lo que nos separa. Puede trasladarse a la situación actual del os países europeos que va daca uno por su lado ,en vez de buscar lo que nos une. En estos momentos hay tantas diferencias entre los países europeos como es en lo financiero, los refugiados…, que es importante hacer hincapié el que reconciliemos nuestras diferencias en lugar de resaltarlas, el  que todos atesoremos lo más importante. Lo que nos hace Europa, lo que nos une que es el patrimonio cultural común, y la ópera forma parte d este patrimonio en el que tenemos que invertir. A veces parece que queremos emular a China o a Estados Unidos, cuando Europa no es China, ni Estados Unidos. Esta producción reúne a artistas de varias procedencias europeas: daneses, británicos, españoles, para montar una obra alemana en España sobre la reconciliación entre el Norte y el Sur. En este sentido es muy importante resaltar este mensaje de esperanza también para que los gobiernos europeos comprendan que necesitan invertir en este patrimonio común en lo que forma parte de nuestra identidad. Lo que nos une a todos como europeos y no en lo que nos separa.            

Aunque están todos esos temas en la obra Ivor Bolton piensa que el que Wagner se haya decidido por un tipo de composición como esta hay que ponerlo en que

  • quería abrirse carrera. Otra cosa es que Europa estaba en un momento convulso, como ocurre de forma cíclica en otros períodos de la historia europea, pero el joven Wagner escomo una esponja que capta influencias de todas partes. No creo que tuviera una gran conciencia política. Lo que sí está claro es que estaba empezando y su interés es hacer carrera. Como ha dicho Kasper, esta ópera se ríe de la cultura alemana. Obviamente era consciente de los movimientos políticos de Europa, pero su interés primordial era hacer carrera.

UN JOVEN WAGNER MEGALÓMANO,
DESEOSO DE TRIUNFAR

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  FOTO: JAVIER DEL REAL

Kasper precisa a este respecto que Wagner  a lo largo de su vida

  • emplea las vivencias que le hacen infeliz y las convierte en obras de arte como hizo con Tristán e Isolda. Se enamora de la mujer de su benefactor, y algo que podría ser vergonzoso lo transforma en la gran obra de arte del amor prohibido, como es Tristán e Isolda. Lo mismo ocurre con La prohibición de amar. Vemos a un joven Wagner megalómano, absolutamente ansioso por triunfar y piensa que el mundo debe abrirle las puertas, y se ríe de las normas que impone el "Stablishment". Es decir, transforma el hecho de no ser aceptado en este momento juvenil, en otra obra de arte.

En contraposición con esta obra está el hecho divulgativo que Wagner ha sido considerado como el transmisor del nacionalismo alemán, pero Kasper piensa que esa polémica es más compleja.

  • Al analizar en profundidad las obras de artes, vemos cómo se tratan en ellas las tensiones entre el Norte y el Sur, y no puede decirse tan simplísticamente que Wagner sea el representante del nacionalismo alemán, porque en sus obras hay, también, otros elementos. Hay una gran empatía. Tenemos la idea de que Wagner ha tratado de forma inflexible su propia carrera, pero en este caso, como en otras obras se ríe de la gente que dice lo que los otros tienen que hacer.  Se ríe de esa inflexibilidad. En los villanos como en Friedrich, el villano de esta ópera, vemos claramente su inseguridad, así como hay momentos de empatía en todos los  personajes, donde aparecen realmente las cualidades de Shakespeare, como es la compasión clon los perdedores. Si pensamos en El anillo de los Nibelungos, están los buenos y los malos, pero, incluso, en los malos vemos cosas buenas y los héroes hacen cosas malas. Vemos personajes más humanos, lejos de lo que se podría creer, si mantenemos esa imagen sesgada de Wagner que tenemos. Eso es lo que me ha interesado reflejar en esta producción: los sentimientos de la gente.

HEMOS CORTADO DANDO COHERENCIA AL CONJUNTO,
TAL COMO  LO HUBIERA HECHO WAGNER

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FOTO: JAVIER DEL REAL  

La obra es un tanto larga cerca de cuatro horas. Por ello Ivor  se ha visto en la necesidad de acortarla y la ha dejado en dos horas veinticinco minutos. Lo ha conseguido eliminando

  • las repeticiones. Estas obras italianizantes tienen el inconveniente de que la partitura es excesivamente larga. Ocurre también con las óperas románticas. Haciendo los ajustes necesarios la obra es de un virtuosismo absoluto. Hemos cortado las repeticiones dando más coherencia al conjunto, y tal, como estamos seguros, de que Wagner hubiera hecho. Como máximo han sido algo más de veinte minutos de música. Cuando Wagner encuentra una buena melodía la repite veinte veces hasta la saciedad. En realidad no hemos cortado, sino el filtrado de las repeticiones sobre todo en los finales que cortan y ralentizan la acción y suponen una dificultad casi insalvable para los cantantes. Hay que pensar que para cantar eta ópera hace falta la flexibilidad del "bel canto" y la potencia vocal de Brunilda.
  • Esta es otra de las razones porque la obra no se ha representado - añade Joan Matabosch. Es una obra que, en realidad, no está acabada. El propio Wagner hubiera hecho este trabajo de ajustar la obra y eliminar. No tuvo ocasión de hacerlo. El estreno fue una catástrofe apoteósica, pues los cantantes no se sabían el papel y la segunda función, probablemente inspirados por el humor lúbrico a que invita la obra y lo concupiscente, parece ser que la soprano  estaba liada con el tenor y el marido le pegó una torta al tenor que lo dejó fuera de combate y no hubo segunda función. El caso es que la obra quedó como quedó y Wagner no tuvo ocasión de revisarla, y como luego musicalmente siguió otros derroteros, probablemente no tuvo interés. Para  que esta obra se pueda representar hoy en día hay que terminarla. No se puede coger el material de Wagner sin más. Es imprescindible versionarlo, de lo contrario no funciona. Sería pura arqueología. Esto es lo que han estado haciendo Ivor Bolton y Kasper Holten. Lo han hecho  magníficamente. Está toda la obra con el pulso teatral que el propio Wagner le hubiera dado. Desde su recuperación siempre se ha versionado de una manera u otra, pero esta propuesta puede ser una referencia importante para que en el futuro se pueda representar la obra, incluso en otras producciones. 

Kasper Holten recuerda que

  • hay 25 minutos de diálogo en dialecto alemán hablado. Imaginad a un cantante inglés hablando en alemán para un público español, resultaría pesado. Eso es lo que hemos sustituido por otras formas de contar esa  historia.

DEL DISTRITO ROJO AL CONVENTO

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  PETER LODAHL / MANUELA UHL
FOTO: JAVIER DEL REAL

El espacio escénico refleja el distrito rojo  de Palermo y un Convento. Lo que Kasper ha visto en común entre estos dos espacios es

  • que hay muchos cuartitos pequeños, en donde en el distrito rojo pasan cosas privadas, y en el convento viven las monjas. Entonces la escenografía consiste en muchos cuartitos y muchas escaleras a muchos niveles. Esto nos ha permitido en la escena final, que tanto recuerda a Las bodas de Fígaro,  tener lugares donde los personajes pueden ocultarse, las parejas pueden intercambiarse los disfraces  y salir a la luz justo en el momento preciso. Par convertir el distrito rojo de Palermo en un convento, hemos utilizado proyecciones de video y los cambios de luces. También hemos tenido que mostrar la gran Sala de la Corte, en la que ocurre  gran parte de la acción. En segundo lugar hemos querido reflejar un universo intemporal. Podríamos haber actualizado la ópera y hubiera funcionado, pero hubiera quedado un poco plano, un cierto realismo social y hubiera perdido chispa. Tampoco hemos querido remontarnos a 1830. Es una especie de siglo XIX empleando elementos actuales, de modo que la interacción entre los personajes se establece con "whatsap", "facebook" donde se lanza un mensaje  pidiendo la vuelta del carnaval… Es decir las herramientas de comunicación actuales.  

LA PROHIBICIÓN DE AMAR
¿ANIVERSRIO DE SHAKESPEARE?

La prohibición de amar con texto de Shakespeare y adaptado por el propio Wagner, no llega al Teatro Real con motivo del cuarto centenario de la muerte de Shakespeare porque, según Joan Matabosch

  • No funcionamos a base de aniversarios. Lo que sí es cierto es que este año se cumple el cuarto centenario de la muerte de Shakespeare y de Cervantes, y es lógico que la programación incluya obras de ambos. Con Cervantes se han puesto dos óperas: El retablo de Maese Pedro y en colaboración los teatros del Canal El caballero de la triste figura , y La prohibición de amar tiene sentido en cuanto se trata de una magnífica adaptación del texto de Shakespeare, obra muy desconocida  que vale mucho la pena conocer y no es una de esas típicas adaptaciones de los compositores de Shakespeare, por lo tanto sí en este sentido, pero si el tema fuera el cuarto aniversario de la muerte no sé si tendría sentido haber escogido La prohibición de amar. Esta obra tiene sentido recuperarla muy al margen de este aniversario.
 


José Ramón Díaz Sande
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Última actualización el Jueves, 18 de Febrero de 2016 13:16