Don Gil de las Calzas Verdes. Entrevista. Imprimir
Escrito por José R. Díaz Sande.   
Miércoles, 17 de Marzo de 2010 19:53

 





DON GIL DE LAS CALZAS VERDES
de TIRSO de MOLINA
RETRATISTA CINEMATOGRÁFICO

[2006-10-18]

Con Don Gil de las Calzas Verdes de Tirso de Molina (Fray Gabriel Téllez) (Madrid, 1571/ Almazán (Soria), 1648 y posible hijo ilegítimo del Conde de Osuna), se inicia la temporada teatral 2006/2007 de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, en le Teatro Pavón.


DON GIL DE LAS CALZAS VERDES
de
TIRSO de MOLINA
RETRATISTA CINEMATOGRÁFICO


PUERTA DEL SOL DE MADRID

Con Don Gil de las Calzas Verdes de Tirso de Molina (Fray Gabriel Téllez) (Madrid, 1571/ Almazán (Soria), 1648 y posible hijo ilegítimo del Conde de Osuna), se inicia la temporada teatral 2006/2007 de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, en le Teatro Pavón. Este montaje tiene el mismo reparto de obras de temporadas anteriores: La Entretenida y Amar después de la muerte. El segundo reparto está de gira en México con El Castigo sin venganza y La Tragedia de D. Duardos.

Con Don Gil se va cumpliendo el proyecto iniciado hace dos años.

  • Cuando comenzamos – advierte Eduardo Vasco, director del Teatro Clásico - dijimos que íbamos a llevar dos líneas: la primera era descubrir textos clásicos del gran repertorio español. La segunda era consolidar títulos que tienen que estar sobre la escena. Este es el caso de Don Gil.

Desde 1994 – el montaje de Adolfo Marsillach - no subía al escenario un Don Gil en el Teatro Clásico. En ese entretanto el Teatro Corsario mostró una versión muy imaginativa en el Teatro Galileo de Madrid, dirigida por Fernando Urdiales.
 


FOTO: ROS RIBAS
  • Doce años sin ver a Don Gil – advierte Eduardo. Una de las razones puede ser el extenso reparto que necesita y por lo tanto nada fácil para una compañía privada. Tales ausencias es algo que debemos empezar a cuidar. Remediar este mal es una de las razones por la que hemos elegido Don Gil. Otra razón es porque necesitábamos, como Compañía, una comedia. Hemos hecho mucho drama y tragedia a excepción de La Entretenida y Los Sainetes de Don Ramón de la Cruz con los que hemos cerrado la temporada anterior.

DON GIL
UNA COMEDIA EN LA QUE TIRSO
ESTÁ MEJOR QUE NUNCA


Don Gil es una de las comedias más conocidas del siglo de Oro. Editada en 1635 en la Cuarta parte de las comedias del maestro Tirso de Molina en la ciudad de Madrid, se estrena en el mesón de la fruta de Toledo en 1615.
 

  • Pertenece a un período – precisa Eduardo en el que Tirso de Molina -teólogo, poeta, historiador y novelista - ya ha definido las bases de su técnica como dramaturgo, a partir del modelo del Arte de hacer comedias de Lope de Vega. Aprovecha, al máximo, sus cualidades de poeta y observador, luciendo con auténtico virtuosismo su capacidad de manejar los recursos, los efectos y las complejidades del enredo. Destilando su humor poliédrico nos encontramos con una auténtica pieza de manual que goza al mismo tiempo del gusto popular y de la estima de los estudiosos. Tirso está mejor que nunca.

TIRSO DE MOLINA

Texto muy elogiado por profesionales y la crítica es también una comedia urbana en la que aparece un Madrid babélico. Uno de los temas es el travestismo de la protagonista Doña Juana. Se viste de hombre par ir tras su amante que la abandonado, pero tal decisión se puede traducir, según Eduardo:

  • En un inconformismo ante un tipo mujer impuesto por aquella sociedad. Contemplamos a esa mujer desesperada a las puertas de una ciudad ajena, Madrid. Las nuevas fronteras que tiene que atravesar no son para ella un obstáculo, ya. Está dispuesta a luchar por la única salvación posible parta su honor. Aprende una lección muy de su tiempo – el barroco -, en el que la falsedad es la medida de todas las cosas. Constata que apariencia y realidad son asuntos muy distintos, y que la mentira hay que vencerla con sus propias armas. Descubre que la auténtica verdad sólo resplandece cuando el engaño, exhausto, retira todo su artificio. Una enseñanza de nuestro Barroco. Es aparentemente pesimista, pero con ello se muestra un camino para que el ser humano supere lo peor de su naturaleza.

DEL DRAMA DE HONOR HACIA LA COMEDIA

La obra comienza como un drama de honor y avanza hacia una comedia y después hacia la farsa.
 


MONTSE DÍEZ
FOTO BASSE: ROS RIBAS
  • Es un enredo - continúa Eduardo -, que ha sido calificado como de los más complejos de nuestro teatro. Tras cuatrocientos años todavía nos deleita y asombra. Es una comedia elegante, proporcionada y llena de poesía. Se percibe todo el repertorio de los recursos de Lope, pero desarrollado de manera virtuosa. En realidad no hay nada nuevo, pues todas sus herramientas dramatúrgicas provienen de fuentes griegas, romanas, renacentistas o bien del de los cómicos italianos que desarrollan su arte de la comedia por toda Europa.

En la obra se pueden ver los lugares comunes de muchas de esas comedias anteriores: disfraces, falsas identidades, cartas que vienen y van, equívocos, casualidades, criados, damas, caballeros, codicia, amor… pero, aunque Tirso se aprovecha de todos estos covencionalismos, según Eduardo, da un paso más:

  • Es un notable urdidor de historias. Habla a un vulgo que manda – resabiado en lides teatrales – pero es original y sorprende hasta en los géneros más trillados. Es un gran poeta. Compone con naturalidad pasmosa, logrando bellos y musicales versos que funcionan como vehículo perfecto para la narración. Los versos subrayan, elevan o subliman el momento, según las necesidades, las convenciones o las pulsiones del autor. Gusta del verso popular y concibe la comedia como retrato de la vida.

A pesar de que haya mucho Lope en la trastienda, en opinión de Eduardo, ambos…

  • …son como la noche y el día, en cuanto al reflejo de sus vidas. Lope gustaba de lo vicioso. Tirso, aunque se conoce poco de él, era un teólogo, poeta y un artista en un contexto religioso por ser fraile. En sus últimos años escribe sólo piezas de carácter religioso. Tirso vivía fascinado por la vida y era menos hedonista que Lope. Lope vivía fascinado por vivir esa vida. Sin embargo Tirso es el retratista. Su mirada es más estilizada que la de Lope.

TIRSO,
LA OBSESIÓN POR LA MUJER LIBRE


En toda su obra Tirso tiene una especial mirada sobre la mujer, a la que parece proteger. En su obra sobre el mito de Don Juan, El burlador de Sevilla y el convidado de piedra, Tirso condena a Don Juan. Parece ser que al principio lo salvaba, pero tras una confesión de una mujer, maltratada por un marido semejante a su don Juan, decidió mandarlo al fuego eterno. En Don Gil sigue protegiendo a la mujer.

  • Para Tirso la mujer es un ser fascinante que rompe cualquier límite. Es una mujer libre o que tendría que ser libre. Esta es la conclusión a la que llega, después de ver que sucedía a su alrededor.
En frecuente que tanto en los autores contemporáneos como los antiguos, sus obras reflejen retazos de sus vidas personales, en mayor o menor grado. Un acento aquí o allá. No parece que ésta sea la condición de Tirso.
  • Más bien – corrobora Eduardo la vida en sus textos fluye al compás de la lírica popular, que incluye en sus obras. El resultado es una obra llena de vida y muy armónica. Es un inmenso placer trabajar en ella. Este montaje es una versión muy ajustada en el que potenciamos la teatralidad. Desde hoy podemos decir que la comedia es como un retrato de la vida. Es lo mismo que una pintura, reflejo de la vida que se pretende. Una visión muy propia del barroco. Partimos de óleos: retratos, calles, vestidos.

MONTSE DÍEZ
FOTO: ROS RIBAS

LORENZO CAPRILE,
DEJA DE VESTIR A NOVIAS
PARA VESTIR A DON GIL Y SU TROUPE


El haber pensando en Lorenzo Caprile para vestir la obra de Tirso fue algo natural.

  • Hablamos un día – aclara Eduardo -, en el que me confesó que le apetecía diseñar para teatro. Vi sus trabajos y pensé que Don Gil era la obra idónea para él. Yo quería algo muy exuberante y variado. Lo ha conseguido.

El nombre de Lorenzo Caprile va unido al vestido de novia. De sus manos han salido los diseños nupciales para Rosa Clará, Pronovias, el de la infanta Doña Cristina – también el de de sus damas y pajes -, los trajes de presentación de la Princesa de Asturias y los de las damas y pajes para la boda de los Príncipes de Asturias. También trajes goyescos para toreros y los figurines para la película La dama boba de Lope de Vega. Su aguja ha tenido, pues, un toque teatral desde siempre.
 


FOTO: ROS RIBAS
  • Es como un sueño hecho realidad – confiesa Lorenzo. Siempre quise actuar en un vestuario teatral. Este montaje me permite jugar en el personaje femenino con un vestuario hombre/mujer. Me he permitido ciertas licencias. Lo he adelantado en el tiempo, llevándolo hasta la época de finales de Felipe IV, cuando la moda francesa se introduce en España. Esto favorece al pelo rizado de Montse Díez (Doña Juana/Don Gil) – del que parece estar fascinado Lorenzo.

El lujo es la base creativa de la moda que Caprile ha diseñado.

  • Era una moda que la ostentaban los primeros afrancesados en España. Era el mundo de las pelucas como el pelo rizado de Montse. Una de las inspiraciones ha sido el tapiz de Felipe IV en la Isla de los faisanes en el Bidasoa. Vemos una gran diferencia entre la corte española, muy sobria, y el lujo y barroquismo de la corte francesa.

El lujo llamativo de Juana/Gil se adecua bien a su personaje.

  • No hay que olvidar que la protagonista – recuerda Eduardo -, es una mujer desesperada que viene de Valladolid a Madrid para recuperar a su novio que la ha abandonado por otra. Es lógico que se vista a la ultísima moda, que es la francesa. Quise reflejar esto. El resto de los personajes van más a la española.

Construir un vestuario para teatro se aparta bastante del vestuario en el que hasta el momento ha creado.

  • Es muy distinto por el uso que se le va a dar. Hay que tener en cuenta los cambios de Montse. Son muchos, 5 ó 6. Tiene que ser eficaz y que dure.

Montse avala tal necesidad

  • Tengo solamente 5 segundos de reloj para endosarme un corsé. Si no lo consigo no salgo a escena.

En el mundo de las novias, basta que le traje cumpla con el momento de la ceremonia y un poco más. Lo más opuesto al mundo del teatro.
 

  • Hay que saber elegir los materiales – advierte Lorenzo -, los adornos… y sobre todo que duren, ya que hay que usarlo durante mucho tiempo. Se añade el agravante de que los actores saltan, bailan y sudan. Son trajes que sufren mucho. Por lo tanto, tienen que ser resistentes y en esta obra muy llamativos desde el punto de vista visual. Al ser una comedia he abundado en el color para huir de lo tenebroso del siglo de oro. Es más, he cargado la mano en el colorido. Don Gil va de verde gradado en los tonos. Es un personaje muy divertido y por eso me he pasado con el color. A Montse la he vestido muy bien.

FOTO: ROS RIBAS

Una de las necesidades del vestuario teatral es la comodidad.

  • Otro de los aspectos es que los actores se sientan cómodos con su vestuario cuando actúan. En el caso de que esto nos sea así, hay que ir resolviendo cada problema particular.

El proceso de creación ha sido progresivo y coral.

  • A la reunión yo vine con una serie de ideas que Eduardo me las tumbó. A lo largo de los días ves cómo unas ideas funcionan y otras no. Eduardo me dijo que los personajes femeninos deberían ser muy sensuales. Si nos atuviéramos a la época, en el que se usaba el verdugado y la lechuguina, nos dificultarían esa sensualidad. Es a finales de Felipe IV y Carlos II cuando se pierde el guardainfante y se diseñan los grandes escotes. Ha sido un intercambio fluido de ideas ente unos y otros.

Antes de estrenar en Madrid, Lorenzo Caprile ya ha podido contemplar el efecto visual de su vestuario, cuando se estrenó en Almagro.

  • Ha sido una experiencia muy fuerte. Ha resultado muy bonito. Y como dice el gran Pedro Moreno – veterano en las lides del figurín teatral – “no hay mejor pasarela que la del teatro”. He tenido una gran satisfacción personal y profesional.

El cartel publicitario muestra unas piernas con unas medias verdes. Lorenzo Caprile no quiere quedar de ignorante y precisa:

  • Quiero advertir que las calzas, en realidad, no son las que aparecen en el cartel publicitario. Las verdaderas calzas eran una especie de bombachos. Las medias son las medias calzas.

LA MÚSICA DE ALICIA LÁZARO

Para Alicia Lázaro – investigadora de la música española del Renacimiento y el Barroco - es la tercera vez que colabora con el Centro Nacional de Teatro Clásico (CNTC). Sus anteriores colaboraciones fueron: Viaje del Parnaso, Tragicomedia de Don Duardos y Sainetes.

En Don Gil, como en otras ocasiones, ha hecho cantar y bailar a todos los personajes.
 


FOTO: ROS RIBAS
  • Y lo hacen muy bien. Ha sido un esfuerzo estupendo. Don Gil es una comedia urbana, madrileña y de gente bien. He intentado que la música refleje todo ese ambiente. Hay un uso protagonista del arpa porque estaba de moda y al mismo tiempo es muy elegante y graciosa. Resulta hermosísima. Le confiere un estilo sudamericano. El Madrid de aquella época era algo fascinante, porque sin dejar de ser un pueblo, ya era capital. Se menciona que van a la huerta que es el prado de San Jerónimo. Por eso la música se encuentra a medias entre lo popular y lo cortesano. Entre lo madrileño y lo español en general. Estoy muy contenta del resultado.

Se utilizan diversas composiciones a partir de los romanceros y danzas de la época, incluido un minueto.

LA ESCENOGRAFÍA:
UNA GALERÍA DE CUADROS


Carolina Fernández firma la escenografía. Es diseñadora de interiores y ha realizado estudios en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD). Tras una serie de diseños para diversas obras teatrales, desde 2004 ha comenzado a colaborar con el CNTC, participando como ayudante de escenografía de José Tomé en La Entretenida de Miguel de Cervantes. Siguió como ayudante en El castigo sin venganza (Lope de Vega), Amar después de la muerte (Calderón de la Barca), Tragicomedia de Don Duardos (Gil Vicente) y Sainetes (Ramón de la Cruz).

  • Es su primera escenografía grande – aclara Eduardo Vasco. Hemos partido de las pinturas de la época
  • Eduardo - añade Carolina -, pinta un mundo con personajes. Por eso hemos extraído los materiales a partir del mobiliario y los marcos de la época. Materiales como son la madera, el negro y el oro. Usamos cuadros de distintos tamaños. Se trata de cuadros de los que salen los actores. La embocadura es en realidad tres molduras de cuadros. Podría decirse que la escenografía está concebida como una galería de cuadros.

FOTO: ROS RIBAS

Los cuadros reflejan el Madrid de los toros, la fiesta de San Juan, el plano de la Villa de Madrid, la Vista de la Carrera de San Jerónimo, el Paseo del Prado, un retrato de Tirso de Molina en la casa de D. Pedro… Todo ello pintado en la época.

  • Es como asistir a una galería de pinturas del siglo de oro – confirma Eduardo Vasco. Llegamos a tener tanta documentación que hubo que elegir. Y todo salió de la maravillosa cabeza de Carolina y de mi pobre testuz. Lo más fascinante es contemplar el Madrid del momento: calles arriesgadas, entorno del palacio, gentes nuevas. Nos fascinó ese tipo de visión.

DON GIL, MÁS ALLÁ DE LA FARSA.
 


FOTO: ROS RIBAS
Don Gil empieza como un drama de honor: el amante que ha abandonado a su dama. Se impone vengar tal afrenta y sobre todo evitar sus consecuencias, dictadas por la sociedad de la época: las que se quedaban “sin maridar”, al convento con ellas. No era Doña Juana adicta a tales reclusiones.

  • Lo que sucede es que comienzan a acaecer cosas divertidas – advierte Eduardo. Por eso es fácil que algunas versiones, desde el inicio, lo enfoquen por el lado histriónico. Otros montajes piensan que es una farsa y lo llevan por esa clave. No es este nuestro planteamiento. Es una comedia en la que aparecen unos seres fascinantes, capaces de cualquier cosa a los que Tirso humaniza y respeta. Si la mujer travestida de hombre era un recurso habitual, en Tirso llega a su desarrollo pleno. No es algo anecdótico y meramente teatral, sino que es una declaración de intenciones. Una expresión humana. Una necesidad.

LA MUJER:
UNA INTELIGENCIA SUPERIOR AL HOMBRE

 

Joaquín Notario es Carabanchel, un criado madrileño alquilado por don Gil al llegar a Madrid. Para Joaquín, el personaje de Doña Juana/Gil es un ser fascinante debido al trazado que hace Tirso de él.
  • Me fascina la consideración de Tirso por la mujer. La presenta como una inteligencia superior sobre el hombre. A doña Juana le hace decir: ”su inteligencia vencerá al mundo de los hombres”. Ella se mete en el mundo masculino y así consigue vencerlo. Tirso es un gran retratista de los personajes femeninos y el desdoblamiento le ofrece dibujar diversas personalidades.

FOTO: ROS RIBAS

Montse Díez es esa mítica mujer Doña Juana, ideada por Tirso. Para ella…

  • Es uno de los personajes que quería interpretar. Me ha tocado y lo disfruto. También hay otro descubrimiento. Yo vengo de una experiencia muy personal y de un modo particular de decir el verso. Nos ha costado aunar un modo de decir unitario. Lo hemos conseguido. Ahora ya suena musicalmente y se respira un verso unificado. Suena muy bien

Tirso escribió otras comedias en las que recurre al disfraz masculino. La huerta de Juan Fernández es la más cercana a Don Gil. En la misma lía está La villana de Vallecas. En todas ella muestra una gran habilidad para urdir complicaciones y resolverlas de inmediato. Sabe crear intranquilidades y volver al sosiego. Según Alonso Zamora Vicente (Edición de Don Gil de las Calzas Verdes, Madrid: Clásicos Castalia, 1990):
 

Si (…) además de oirle (a Tirso), le vemos, es decir,
proclamamos su condición cinematográfica, estaremos
convencidos de su palpitante actualidad.


José Ramón Díaz Sande
Copyright©diazsande

 

Última actualización el Sábado, 24 de Abril de 2010 15:02